un “woke” para cada tipo de hombre: el progre y el conserva
El woke pretendió cuestionarlo todo para resignificarlo y obligar a las demás a aceptar los deseos de los hombres “progres”; así, redefinieron la realidad y aplicaron leyes para mantener sus deseos sexuales intactos, aún más. El “woke inverso” es un movimiento pivote que también redefine la realidad de las mujeres, pero esta vez para complacer a los hombres “conservadores”. La estructura y la forma de elaborar sus principios es similar, pero orientada a dos tipos de hombres teóricamente “opuestos”. También utilizan teoría feminista para satisfacer sus fines.
En este contexto, el fin de semana me enviaron un post que invita a repensar el tema del aborto pero dejando ver que tal vez abortar no esté tan bien y concluye en una propuesta anti-aborto. Ante esto, decido comentar allí mismo argumentando que considero que al post le falta análisis de clase, por tanto lo encuentro elitista y que no puede compararse lo “trans” con una realidad como es tener que abortar ya que solamente afecta a mujeres, no así lo “trans”. Ante esto, otro post fue hecho para contestar a ambos comentarios que fueron tratados como “falacias”, por eso decido responder.
El post que responde a mis comentarios tiene estos análisis que son necesarios y reales:
• Clase y maternidad: acierta al señalar que “poder tener hijos sin ruina” depende de empleo, vivienda, permisos, guarderías, redes de cuidados y un Estado social robusto.
• Hace una crítica al “choice feminism” neoliberal: cuando denuncia la “individualización” de la decisión reproductiva, toca un debate feminista real: la libertad formal no sirve si las condiciones materiales son coercitivas.
• Libertad negativa vs. positiva: la idea de que el Estado puede garantizar “no tener hijos” sin garantizar “poder tenerlos dignamente” es un punto políticamente potente.
Pero luego…
1- Desplaza la agencia masculina:
el texto habla de sexo, cultura, técnica y Estado, pero tiende a diluir un punto central: la responsabilidad masculina (coerción, abandono, asimetría sexual, violencia, falta de corresponsabilidad).
El aborto existe en un orden donde la sexualidad está estructurada por asimetrías de poder y donde la reproducción se gestiona como “problema privado” de mujeres. El aborto es una herramienta defensiva dentro de ese orden, no su origen. La injusticia no se corrige restringiendo el acceso al aborto, sino aumentando el poder material y sexual de las mujeres: salida de la dependencia, sanción efectiva a la violencia y corresponsabilidad real.
2-El post construye un “hombre de paja” al presentar como dominante la ecuación “pro-aborto = conciencia de clase / lado bueno”, y sugiere que el aborto opera como sustituto de la agenda social. Criticar el moralismo performativo es válido; atribuírselo al conjunto del feminismo es una generalización interesada.
3- Confunde “no resuelve todo” con “es un engaño”
Que el aborto legal no arregle la precariedad no implica que sea irrelevante porque condiciona la vida de las mujeres.
• el aborto accesible reduce daños sanitarios y económicos,
• disminuye dependencia y exposición a violencia,
• influye en trayectorias educativas y laborales.
No es “solución total”, pero sí infraestructura no condicionante.
4) El post desplaza causalidad: la “elitización” de la maternidad no la crea el aborto
El texto diagnostica bien que la maternidad se estratifica, pero sugiere que el aborto funciona como “mecanismo de corrección” que mantiene ese orden. Sin embargo, el motor principal está en:
• mercado laboral precarizado,
• vivienda cara,
• privatización de cuidados,
• desigual reparto del trabajo doméstico,
• falta de corresponsabilidad masculina y apoyo estatal.
El aborto suele operar como válvula de supervivencia dentro de ese régimen, no como su arquitectura.
5) Introduce una moralización de la sexualidad (y suele recaer sobre mujeres)
La idea de “trivialización del sexo” y de que el sexo debe tener “coste” reintroduce una lógica disciplinaria clásica: sexualidad regulada por culpa, castigo y reputación, históricamente aplicada a las mujeres. Un feminismo emancipatorio pone el foco en:
• el deseo,
• la libertad,
• la corresponsabilidad,
• el acceso a anticoncepción y educación,
y no así a restaurar “costes” simbólicos.
6) El apartado de vi0lación: acierto descriptivo, uso político cuestionable
Es cierto que la mayoría de abortos no derivan de violación. Pero el texto usa eso para degradar un marco que muchas veces es retórico (casos límite para evidenciar crueldad) y no el fundamento principal del derecho. Además, un enfoque feminista recuerda que:
• la violencia sexual está infradenunciada,
• la coerción reproductiva existe,
• y el derecho no depende de que el caso sea “extremo”.
7) El cierre (“supresión de un tercero”) es un salto normativo
El texto cambia de sociología a moralismo: “inocente”, “tercero suprimido”. Ahí ya no discute desigualdad, sino que intenta fijar una jerarquía donde el Estado pueda imponer gestación, es decir lo que propone el movimiento “pro-vida” conservador, el modelo de toda la vida:
- la gestación y el uso del cuerpo de una mujer como máquinas de hacer bebes, lo mismo que propone la gestación subrogada
- puede haber dilema moral, pero la solución estatal coercitiva recae sobre mujeres (y especialmente sobre las más pobres).
8) El post termina cayendo en:
- Falso dilema: plantea aborto vs. justicia social
- Causalidad invertida: atribuye al aborto efectos que corresponden a precariedad, falta de cuidados y desigualdad.
• Esencialismo de la maternidad: trata la maternidad como destino político “verdadero” de la cuestión de clase, cuando el feminismo insiste en pluralidad de proyectos vitales.
- Moralización encubierta: usa lenguaje sociológico para llegar a una conclusión moral punitiva sobre sexo y reproducción.
Conclusión:
el texto acierta en señalar que sin Estado social la “elección” es ficticia y la maternidad se vuelve privilegio. Pero desde una perspectiva feminista, falla al convertir ese diagnóstico en un argumento contra el aborto, porque termina reforzando control sobre el cuerpo de las mujeres en vez de redistribuir cuidados, recursos y poder.
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